La experiencia comienza con un paseo en buggy por la naturaleza, a lo largo de una ruta divertida repleta de paisajes únicos. Durante el recorrido, hacemos una parada en nuestros viñedos, simplemente para disfrutar del paisaje donde todo comienza: un momento de paz para tomar fotos, observar y sentir el entorno que da vida a nuestros vinos.
Al final del recorrido, nos dirigimos a la bodega, donde les damos la bienvenida a la parte más íntima y familiar de la experiencia.
Comenzamos con una visita a la bodega, donde compartimos nuestra historia y mostramos el lugar donde se crea la magia. Allí, iniciamos una cata de tres vinos, siempre guiada por nosotros, en un entorno exclusivo reservado para su grupo.
La cata se realiza dentro de la propia bodega, lo que le permitirá experimentar de primera mano el ambiente del lugar. Mientras degusta cada vino, le explicaremos su proceso de elaboración, desde las diferencias entre la vinificación de vinos blancos y tintos hasta las decisiones prácticas que influyen en el perfil final de cada vino y nuestro estilo de mínima intervención.
Las explicaciones y la degustación siempre se producen simultáneamente, de forma natural y relajada.
La degustación se acompaña de quesos locales y de nuestro propio aceite de oliva de producción propia, completando así el momento con auténticos sabores regionales.
Una experiencia que combina aventura, relax y la autenticidad de nuestro enoturismo familiar.























