En la terraza de la bodega, un espacio abierto y acogedor, copa en mano, disfrutaremos de una cata guiada de cuatro vinos. Desde blancos frescos hasta tintos con carácter, recorreremos diferentes texturas y aromas.
Para completar la experiencia, maridaremos los vinos con queso artesanal. Es el momento perfecto para charlar, reír y dejar que el tiempo se calme. Además, al ser una actividad accesible para todos, si vienes con niños, ellos también disfrutarán del aire fresco y la libertad del entorno rural.











