Bodegas Virtus nace de la historia de dos pasiones. La primera de ellas son los caballos. Don Mariano, soldado de caballería, inculcó desde pequeños a sus hijos y nietos su amor y admiración por estos animales.
La segunda pasión es el vino. En 1986, Paloma Escribano hizo realidad su sueño de crear una bodega en Ribera de Duero bajo su visión visionaria de la sostenibilidad y el respeto a la materia prima, en ausencia de productos químicos. Esto la llevó a ser una de las primeras mujeres vitivinícolas de la región y pionera en liderar una bodega boutique.
Con el castillo de Peñafiel como testigo, en un microclima formado por el río Duratón y las colinas calizas que actúan como guardianes del duro clima continental, se desarrolla esta historia para contar al mundo una bella historia de larga tradición familiar.
Del vínculo entre el caballo y el vino surge un matrimonio con cinco hijos, Iñigo López de la Osa Escribano se hace cargo de la bodega en 2012.








