Al llegar a la finca, te recibirá la imponente fachada del antiguo monasterio, rodeado de extensos viñedos que caen en cascada por las laderas del valle. Tu viaje comienza con una vista de la hermosa iglesia de San Pedro y el jardín principal del monasterio. A continuación, una visita guiada por el monasterio, donde aprenderás sobre su fascinante pasado y el papel fundamental que desempeñaron los monjes cistercienses en el inicio de la producción de vino en la región. Caminando por los pasillos del monasterio, te maravillarás con la intrincada arquitectura y la atmósfera serena que parece haber preservado la esencia de siglos pasados. El jardín, un oasis verde enclavado dentro de los muros del monasterio, te cautiva con su exuberante follaje, flores fragantes y una fuente central que baila bajo la luz del sol. Darás un paseo tranquilo por los senderos, empapándote del ambiente sereno y deteniéndote para admirar los antiguos claustros que bordean el perímetro del jardín.
Después de sumergirse en la historia del monasterio y en su tranquilo entorno, es hora de explorar el corazón de la finca. De la mano de un guía experto, realizará un recorrido por los viñedos, donde será testigo de primera mano del meticuloso cuidado y la artesanía que implica el cultivo de las vides. Mientras pasea entre las hileras de vides, su guía compartirá información sobre el proceso de elaboración del vino, desde el cultivo de la uva hasta la cosecha y la fermentación. Obtendrá una apreciación más profunda del terroir del valle del Duero y las características únicas que definen sus vinos.
Por último, te invitamos a disfrutar de una experiencia de cata de vinos sin igual. Dentro de los antiguos muros del monasterio, degustarás una selección de exquisitos vinos del Duero y de Oporto elaborados con las mismas uvas que florecen en los viñedos de los alrededores. Cada sorbo cuenta una historia de tradición, innovación y la belleza atemporal del valle del Duero. Los vinos se acompañan de pan y queso locales, aceite de oliva virgen extra y mermelada de naranja. Mientras el sol se pone sobre el valle, arrojando un resplandor dorado sobre el paisaje, levantas una copa para brindar por el legado de los monjes cistercienses y el encanto perdurable de este encantador rincón del mundo. Con los recuerdos de tu recorrido vinícola en el monasterio del valle del Duero grabados para siempre en tu mente, te despides sabiendo que has experimentado algo verdaderamente mágico.














